Desde el Santuario, para acompañarnos mutuamente en este tiempo extraordinario que transitamos, te compartimos la palabra de Dios del día 22 de abril. Corresponde al evangelio de Juan, capítulo 3, de los versículos 16 al 21.

Dice así:

Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna.
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.

Y esta es la palabra del Señor.

Estos días siguen siendo para cuidarnos solidariamente.

No sólo de los virus, sino también de las amarguras, de las tristezas, de las violencias.

Nos aislamos pero sin distanciarnos unos de otros justamente para que no se nos cuelen otros bichos que nos hacen daño.

Disfrutá en lo profundo de tu corazón, en este día 22, esa palabra salida de labios de Jesús: “Sí, Dios amó tanto al mundo…”

Te lo repite hoy, a cada momento: Te amé tanto.

Casi como letanía que nos cuida la esperanza y le devuelve sentido a la vida: Te amé tanto.

Cuando alcanzás las metas: Te amé tanto…

Y cuando no podés siquiera dar el primer paso: Te amé tanto…

Cuando venciste: Te amé tanto…

Y cuando caíste: Te amé tanto…

Porque saliste de las manos artesanas del Padre Dios: Te amé tanto…

Y porque se opacó en tu rostro el reflejo de su gloria: Te amé tanto…

Para que seas libre de toda atadura: Te amé tanto…

Y para que no retrocedas en búsqueda de tus amarras: Te amé tanto…

Te amé como nunca nadie ha podido amar.

Te amé con la vida, con la sangre, con mi carne.

Te amé en la madera sagrada de la cruz y en la noble piedra donde reposé mi humanidad.

Te amé en la madrugada que transformó definitivamente este mundo.

Y te amaré en todas las noches que siguen ansiando el lucero del alba.

Te amé.

Y punto.

Ni siquiera para que seas buena/o, ni tampoco para que te portes bien.

Te amé porque no aprendí otra cosa de mi Padre.

Te amé.

Y eso me basta.

Y eso te bastará cuando el amor gratuito, libre, liberador se te haga carne y sangre, madera y piedra, mañana y eternidad.

Te amé. Y eso basta.

7 comentarios

  1. Beatriz Lilian Gil (Betty) dice:

    Señor yo me reconozco pecadora y a ti no te importa. Yo también te amo por que siempre te ame. No sé vivir sin vos GRACIAS por amarme primero. Amen

  2. Maria Haydee Gauna dice:

    Gracias.Jesus por amarnos tanto, nosotros necesitamos ese amor, para poder llevar nuestra cruz con dignidad como vos lo hiciste. Gracias Jesus.

  3. Andrea dice:

    Gracias por tu novedad,por tu sorpresa,por tu vida siempre amarrada a la mía, gracias por amarme amarnos, gracias por tus re cursos señor Jesús…gracias por amarme y hacérmelo saber en cada gesto cotidiano….

  4. Ana María Viggiano dice:

    ¡Gracias! En verdad no hay palabras para expresar el amor de Jesús porque la locura de Dios es locura de Sabiduría como dice San Pablo y la debilidad de Dios es la más potente de todas las fuerzas .
    Te pido Jesús a esta altura del camino que me ames con ese amor ¡que más podría pedirte! Y ojalá pueda responder a ese amor .
    Pero para eso le pido ayuda a nuestra mamá todos los días que me enseñe a amarte con ese espíritu que ella te amó
    Y a vos Luis gracias por estar con tus palabras inspiradoras que vienen del amor de Dios.
    Que Dios te bendiga que Jesús camine a tu lado y el Espíritu Santo siempre te ilumine y te de fuerzas Anita

  5. Clementina María Hanin dice:

    Cómo no amarte..Jesús….cómo no seguirte…no hay manera ni medida suficiente para agradecerte….porque te donaste y nos abriste la puerta a la Vida. Y sos tan amable, tan comprensivo, tan Vos que yo me siento y me veo pequeñita, casi invisible, al lado de tu donación.

  6. Mariangela dice:

    GRACIAS ! No tengo otras palabras JESÚS.
    Es una locura la tuya. Locura de la CRUZ. Locura de AMOR. ME CONSIDERASTE A MÍ MÁS IMPORTANTE QUE A VOS MISMO. PARA CONQUISTARME, TE PERDISTE A VOS MISMO…. ME AMÁS. PUNTO. Y QUE SEA AMADA NO DEPENDE DE MI, DEPENDE SOLO DE VOS SIN ESPERAR MI RESPUESTA.
    EN TU AMOR, CON TU AMOR PUEDO RENACER DE LO ALTO, DE TU MISMO CORAZÓN DESDE DONDE VERÉ ESTA REALIDAD QUE ME RODEA DE UNA FORMA NUEVA….
    SEGUÍS AMANDOME. Y QUE YO ME SIENTA AMADA. GRACIAS!!!!

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