En tiempo de lactancia

Querida Virgencita:
me diste un hijo / una hija
como una bendición.
¡Gracias por esta felicidad!
¡Gracias por su pequeña vida tan frágil,
tan decidida y tan llena de tu Hijo Jesús!

Cuando le doy el pecho
siento que la vida que el Padre Dios nos da
va y viene entre nosotros/as
como va y viene el amor.

Quiero amamantar a mi hijo / a mi hija
como vos lo hiciste con Jesús.
Quiero transmitirle mi fe
y la confianza que te tengo.

Que crezca sano/a, feliz,
abierto/a al amor.

Liberame de los miedos
propios de este tiempo
y de los que vos y yo conocemos.

María buena,
me pongo en tus manos para que me lleves a Dios.
Amén.